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Boca aprovechó sus momentos y volvió sonriendo de Rosario
date: 02-02-2006 a las 13:09
football
Empezó perdiendo y sufriendo en defensa. Pero lo dio vuelta con un gol de Palermo y otro de Palacio, la figura. Central sufrió la expulsión de Fassi.
Si uno se llama Boca, es campeón y se siente siempre candidato a pelear arriba, una derrota como la que sufrió en Jujuy —fuera de cálculo— abre un grueso interrogante. Pero un triunfo en Rosario, en cancha de Central (siempre difícil, aunque la historia reciente no indique lo mismo), tres días después, calma los ánimos y rearma la expectativa. Esas son las normas de la aritmética y del exitismo. Pero el juego del fútbol atiende otras muchas razones para interpretar un partido, desde las psicológicas, a las técnicas y también las físicas, por ejemplo. Boca ganó bien, al cabo. Porque en el balance produjo más situaciones propicias que su rival. Y porque puso en el campo al único jugador diferente, Rodrigo Palacio, capaz de resolver jugadas, para él mismo o para sus compañeros. Pero no jugó bien Boca. Porque no supo imponer una superioridad colectiva nítida en más de 50 minutos, cuando tuvo un jugador más que su adversario en la cancha. Al contrario, le cedió la iniciativa a Central, peligrosamente, para apostar al acertijo de algún contraataque.
El comienzo fue favorable a los rosarinos. Y no sólo por el gol que concretó Rivarola a los 5 minutos, con una aparición sorpresiva para aprovechar una cortada de Coudet. No, el mismo Rivarola dispuso de una situación similar a los 17, pero su remate cruzó el arco, desviado. En definitiva, cada intento ofensivo de Central desnudaba cierta flojedad defensiva en Boca. Llegaba fácil hasta las cercanías de Abbondanzieri. Y como Boca contestó con un remate de sobrepique de Palermo que contuvo Ojeda, y otro, cruzado, de Insúa, que se fue cerca, el desarrollo parecía interesante. Pero se insinuaba mejor el local, está dicho; por la dinámica, algún acierto del habilidoso Encina y las subidas alternadas de Rivarola (discute todos los fallos) y Moreira por los laterales.
Pero el fútbol no tiene reglas que garanticen el éxito del mejor rendimiento. Y Boca llegó al empate, tras una buena maniobra asociada. Al final, Palermo se la abrió a Krupoviesa y el centro de éste fue conectado, de cabeza, por el propio Palermo, rescatando su vieja estirpe de goleador que está al margen de su irregular desempeño personal. Y Central acusó el impacto. Perdió el control del juego y dejó crecer la reacción boquense. El líder de esa reacción, claro, fue Palacio. Se hizo imparable para la marca de Fassi. Y pronto logró la amonestación del defensor, que lo tomó de la camiseta. Un rato después, otra amarilla, por el mismo motivo, desembocó en la expulsión del Colorado a los 38. Y de la ejecución de ese tiro libre llegó el segundo tanto de Boca. Lo tomó Insúa, pasado, Silvestre devolvió de cabeza al medio, hubo un rechazo de Ojeda, un cabezazo de Ledesma y la aparición de Palacio para marcar. Y para que no quedaran dudas de que era el artífice del cambio de mando en el marcador. Zof decidió la entrada de Loeschbor por Encina (ya no pesaba) para acomodar la última línea. Un error de Silvestre -.la dio corta hacia el arco— casi provoca el empate. Pero Abbondanzieri lo tapó al demorado Ruben.
El complemento tuvo otro cariz. Porque no abundaron las situaciones frente a los arcos. Central —con uno menos— tuvo el control del terreno y manejó la pelota. Le faltó potencia ofensiva, es cierto, y por eso el técnico dispuso el ingreso de Vecchio y Castillo por los intrascendentes Vitti y Ruben. Pero no cambió la situación. Boca intentaba salir de contraataque, pero no podía armar las jugadas de salida porque fallaba Insúa en la habilitación final. Y porque Bilos se empeñaba en la maniobra individual. Todo dependía de lo que pudiera armar Palacio o de algún acierto espaciado de Palermo en el área, como ese zurdazo que obligó a una gran intervención de Ojeda.
Se lo notó enojado a Basile por las fallas de traslado de su equipo, que si bien insinuaba mayor potencia no terminaba de expresarla. Pero tampoco hubo mejora con el ingreso
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