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Boca puso el alma de campeón
date: 15-12-2005 a las 01:42
football
Pasó el susto del arranque y terminó demostrando mucho oficio para quedarse con el título del Apertura. Blanco abrió el marcador para Olimpo, pero enseguida igualó Díaz. Insúa, de tiro libre, puso la diferencia y ahí el equipo de Basile reguló el ritmo como quiso. El domingo también puede coronarse en la Sudamericana.
Boca llegaba a Bahía inmerso en un mar de confianza luego de conseguir un gran resultado en el partido de ida de la Copa Sudamericana y derrotar a Independiente, el otro candidato que llegó con chances a la fecha anterior. Y como River en 2003, hoy el equipo de Alfio Coco Basile podía quedarse con el título en el Sur de la provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, en el Sur de Gran Buenos Aires, Banfield recibía a Gimnasia (LP), que estaba a un punto del xeneize y todavía tenía chances de festejar. Comenzaba una definición emocionante.
Sabía que dependía de sí mismo. Y se notó. Porque Boca fue pura tranquilidad desde el inicio del partido, en complicadísimo reducto. Tan complicado que Olimpo llegaba invicto como local a la última fecha. En lo futbolístico, arrancaron midiéndose. Jugaban lejos de los arcos y abusan de los pelotazos. Les costaba demasiado llegar tocando al área rival. Los dirigidos por Basile apostaban a atacar por la banda derecha. Battaglia, Ibarra y Palacio eran los que más entraban en juego.
Sin embargo, el que llegó primero fue el bahiense. Blanco se escapó por derecha y quedó llamativamente solo ante Abbondanzieri. Su remate pegó en la parte exterior de la red. Era un aviso de lo que iba a llegar luego de que Insúa intente una tímida respuesta. Fue entonces que, un minuto después, volvió a aparecer Blanco, otra vez solo y por derecha. Y ante el tardío cierre de Schiavi, el delantero del local fusiló al arquero de la Selección para el delirio de bahienses y platenses.
Pero la alegría de duró poco y nada al conjunto de Omar Labruna. Porque Boca reaccionó demasiado rápido y un minuto más tarde arribó al empate. Tras un tiro de esquina desde la izquierda, el Cata Díaz anticipó a toda la defensa de Olimpo y concretó de cabeza el empate, luego de que la pelota se desvíe en un defensor local. De golpe y porrazo, la emoción hacía su aparición y, repentinamente, dos goles en tan solo un minuto abrían el partido.
Ante la violenta respuesta xeneize, Olimpo pareció no achicarse y buscó seguir yendo al frente. Mantuvo la actitud ofensiva y le quitó el control de la pelota a Boca. Pero el juego se estancó en el mediocampo y a los dos les costó mucho crear peligro. La escasez de ideas era notoria de tres cuartos de cancha hacia delante.
Y Boca sufría la desconcentración defensiva ante un Olimpo que, si bien intentaba jugar cerca de Abbondanzieri, no era del todo punzante. Insúa no terminaba de aparecer en el conjunto de Basile, que lo sentía en la ofensiva. Palermo era otro que, hasta ese momento, no estaba activo en la tarde bahiense.
Enfrente, Blanco seguía siendo la mayor complicación para Abbondanzieri y compañía. ¿Maggiolo? Tenía muy poca participación. Mientras tanto, Palacio retrocedía, intentaba colaborar en la creación y así romper la ríspida línea media que imponían los dirigidos por Omar Labruna. Olimpo ya no jugaba en campo rival y esperaba para salir de contra.
Lentamente, Boca empezó a manejar los hilos del partido con tranquilidad. Sabía que con el empate, mientras Gimnasia no gane, era campeón. Con el correr de los minutos, Olimpo comenzó a complicarse cada vez más. En defensa, la movilidad de Palacio era una amenaza permanente. Y en el ataque, Boca cerraba inteligentemente los espacios.
El final del primer tiempo fue muy cambiante. Se prestaron la pelota y ambos demostraron que no estaban en un día de mucha precisión. Dependían de jugadas aisladas y no se caracterizaban justamente por la imaginación. Pero, a cinco de que termine, Boca dispuso de una muy clara. Y la aprovechó. El Pocho Insúa demostró toda su categoría y dio una clase de cómo patear tiros libres. Al contrario de lo que hubiese hecho
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