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Boca tenía todo para golear pero terminó festejando el empate
date: 07-12-2005 a las 13:21
football
El equipo de Basile mostró un gran nivel, hasta que el cansancio y la altura lo complicaron. Después, Pumas tuvo una ráfaga en la que casi lo gana.
La corona de Rey de Copas está ahí, al alcance de la mano, de la mano de Boca. Porque el resultado que capturó en la altura del Distrito Federal es muy positivo de cara al choque de vuelta en la Bombonera. Si bien fue muy superior en ese gran primer tiempo que jugó, terminó sacando barato el pasaje a la revancha porque Pumas recién mostró sus garras en el segundo creando un montón de situaciones claras...
Sorprendió en el primer tiempo la pasividad de Pumas. Sorprendió la inmensa superioridad de Boca, que apeló al 4-3-1-2 de siempre. Los 2.435 metros de altura sobre el nivel de mar afectaban más a los locales...
Boca pareció sentirse en su casa, como si no estuvieran esos 57 mil mexicanos intentando empujar al rival, como si no le faltara ese hombre clave en la mitad de la cancha (al final Sebastián Battaglia no pudo con la contractura y fue titular Pablo Ledesma) que su técnico Alfio Basile define como el "equilibrista" del equipo.
El equipo de Basile redondeó 45 minutos perfectos en un escenario complicado y en una final. Manejó la pelota siempre por abajo y supo usufructuar al máximo las debilidades mexicanas.
En ese contexto, el destacado fue Rodrigo Palacio, quien ratificó su excelente momento: no paró de desbordar (especialmente por la franja derecha, donde lo marcaba Gonzalo Pineda, un lateral con más proyección que interrupción, al que enloqueció), de correr, de exigir y también de meter diagonales. Gago era el que administraba la pelota en la mitad de la cancha, inexplicablemente con muchos espacios, sin que nadie lo encimara. Ledesma cumplía, Battaglia no se extrañaba, el resto colaboraba y los defensores no pasaban sustos.
Fueron tres centros de Palacio que por poco no concluyeron en gol (uno Palermo lo cabeceó afuera). Hubo un remate de Palacio por arriba, tras una buena combinación entre Palermo y Gago. Hasta que Boca consiguió lo que le correspondía: un festejo. Bilos presionó a Marco Palacios, se la robó y le metió una asistencia bárbara a Palacio, quien resolvió con frialdad de crack, despacio y a un rincón.
¿Pumas? Sólo llegó con un centro de Marioni que Krupoviesa mandó al córner. ¿Aparecerían los mexicanos en el segundo tiempo, como es costumbre y lo hicieron, por ejemplo, con Vélez?
El DT Miguel España hizo dos cambios en el descanso: Botero e Iñiguez por los híbridos De Nigris y Ailton. Y acertó. Hubo empate rápido, hasta ahí injusto. Y fue con un contraataque armado por los dos ingresados: pelotazo de Iñiguez, Marioni dejó pasar la pelota engañando a Díaz y Botero corrió para clavar el 1-1.
Ahí Boca pareció sentir el cansancio (el símbolo fue Bilos, reemplazado por Cardozo). Pumas creció. Hubo un cabezazo de Marco Palacios que fue gol, pero el árbitro no lo sancionó porque creyó que no cruzó la línea. Iñiguez tiró afuera un mano a mano. Marioni desorientó a Díaz y Schiavi, pateó y pegó en el palo. Después, Marioni (imparable en la etapa final) tuvo otro cara a cara y tapó Abbondanzieri.
Boca, igual, no se resignaba. Así, sobre la hora, Gago abrió a Delgado (entró por Palermo), toque atrás a Palacio, remate, salvada bárbara del arquero Bernal y, tras el rebote, penal del "1" a Cardozo que el árbitro no cobró.
La revancha será en la Bombonera. Boca prepara otra fiesta.
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