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Boca apostó todos los boletos a ganador y se fue cantando victoria
date: 21-11-2005 a las 14:20
football
Los goles los marcó Insúa, ambos en el complemento. Boca fue superior en los 90 minutos ante un desconocido Vélez. Fueron expulsados Palermo y Bustamante.

Este fútbol es una máquina de generar sentencias. De todo tipo. Este equipo es malo, este equipo es bueno. Este técnico trabaja, este otro no. Este ensaya jugadas con pelotas quietas, aquel no se sabe. Puras etiquetas. Verso mediático. Definiciones momentáneas, oportunistas. Pero el sabio juego siempre da veredictos que descalifican esos encuadramientos. Y entonces Boca, el penoso Boca que no juega a nada, de pronto juega a algo. A ganar, por ejemplo. Suficiente para superar holgadamente a un rival directo en la discusión del título. Y el sólido Vélez, el de mejor funcionamientos, no se supo nunca a que entró a la Bombonera. Porque partidos son partidos, perogrullo mediante. Y en los partidos influyen hasta el hartazgo, pero nadie se da por enterado, infinitas circunstancias. Cuenta los factores anímicos. Los físicos. La imprevisibilidad. Cuestiones que suelen ser decisivas para conseguir un resultado. Ni Boca, amplio, legítimo y neto vencedor es un cuadrazo, después del 2 a 0. Ni el opaco y desconocido rendimiento de Vélez lo convierte en un cuadrito. En este desafío Boca justificó el triunfo. Se olvidó del duro traspié contra Arsenal. Para Vélez fue quizás su experiencia más negativas de los últimos meses. Ocurre. Es la ley que rompe con los aventurados pronósticos.

Boca arrancó y concluyó su faena con mayor vocación ofensiva. Apretando en el medio, con el importante refuerzo de Battaglia para acompañar al impactante desenvolvimiento de Gago. Abusando de los pases largos y altos, normalmente con pocas chances de ser efectivos, en muchos pasajes del período de apertura. Y tratando que Palacio quebrara, hasta que fue reemplazado, por alguno de los costados, respaldado en su habilidad y velocidad. Krupoviesa fue un exagerado lanzador y provocó poco peligro por esa vía, y Calvo recién en el complemento se decidió a ir para convertir a su franja en una posible ruta hacia Sessa. Marino no pesó. Insúa intentó ser incisivo.

Claro, Boca tuvo más presencia en el medio porque los mediocampistas de Vélez nunca establecieron una oposición seria. Además, tanto los defensores como los volantes, abusaron de los manotazos y acumularon un montón de infracciones. Vélez, salvo en los primeros minutos de la segunda etapa cuando amagó discutir la posesión de la pelota y el control del desarrollo, se pareció a una caricatura del Vélez conocido. Seguramente su objetivo habrá sido imponer condiciones, nunca lo consiguió ni rozó esa posibilidad. Aguantó bastante, aunque Boca dispuso de un par de chances netas (zurdazo de Insúa y cabezazo de Palermo) para romper el cero. Vélez nada. En una protestó Gracián al ser sacado en el área por Gago. Pero como Pezzota ignoró dos empujones muy visibles a Palermo y Daniel Díaz a metros de Sessa, jamás iba a cobrar falta penal contra el armador visitante.

El gol de Insúa, tras una acción de anticipo y pase certero de Battaglia, le permitió liberarse a Boca. La ventaja, aunque mínima, lo afirmó. Es que a Vélez, con los dos Zárate muy aislados, sin el aporte de Gracián para desequilibrar con su gambeta o con un toque preciso, sin el arribo de los otros del medio o los laterales, le fue imposible arrimarse a Abbondanzieri. Fue la constante en los noventa minutos. Curioso, tratándose de Vélez.

Las expulsiones de Palermo y Bustamante (se fue haciendo gestos impropios. Alguien tendría que avisarle que tiene mucho camino por recorrer) dejó la sensación de injusticia. Porque el agresor fue Bustamante: Palermo apenas lo increpó. ¡Ay los árbitros...! Y el final, por supuesto, no entregó ningún cambio sustancial. Boca siguió manejando los hilos, con Gago, Ledesma, Battaglia, Insúa. Dispuso de un par de situaciones y concretó el segundo gol con un cabezazo de Insúa tras una jugada de estrategia, ejecutada por Guillermo. Resolvió así con una comodidad impensada el que se suponía era el choque más difícil por la calidad del

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