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Malas compañías, cómo cayó la hija de un camarista
date: 27-11-2005 a las 14:08
Laura Zannoni tiene 29 años y está matriculada como abogada desde julio. Fue detenida junto a dos hombres y la acusan de haber participado en un raid delictivo con asaltos a mano armada incluidos.
Reunió a sus pares de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y dijo algunas de esas cosas difíciles de decir como de escuchar. "Mi hija se puso de novia con un señor que es narcotraficante", explicó, según contaron fuentes judiciales a Clarín. "Ella sólo quería sacarlo de eso, nada más", agregó.
Eduardo Antonio Zannoni (63), uno de los civilistas más prestigiosos de la Argentina, sorprendió a sus colegas. Integrante de la Sala F de la Cámara Civil desde 2002, antes abogado de Carlos Menem y del ex ministro de la Corte, Augusto Belluscio, se encontró con una exposición pública que no esperaba. Su hija, Laura Inés Zannoni, acababa de ser detenida en Haedo arriba de un auto robado, acompañada por su novio y por un preso prófugo.
No hay aún información oficial que indique que el novio de Laura, Manuel Alberto Fraguas (32), sea narco. Y tampoco la hay de que ella haya estado en aquel auto robado sólo para rescatarlo a él. Por el contrario, el fiscal de Morón, José de los Santos, la tiene imputada por cuatro asaltos a mano armada que se cometieron con ese coche en apenas dos horas por el conurbano oeste.
Laura Zannoni cumplió 29 años hace dos meses, el 19 de setiembre. Nació justo cuando su padre dejaba Mendoza para establecerse en Buenos Aires, en 1976. Tiempo después, ella siguió sus pasos en el Derecho. Se recibió de abogada en la UBA y el 1º de julio de este año se matriculó en el Colegio de Abogados de Capital Federal para empezar a ejercer. Para eso, registró la misma dirección de Sáenz Peña al 1200 donde solía funcionar el estudio de su padre.
Al ser detenida, sin embargo, Laura habría comentado que tie ne un estudio en zona oeste con una amiga. Y de movida nomás les habría advertido a los policías de Haedo que la detuvieron que era la hija de un juez.
Su situación ya era complicada. El Fiat Uno bordó donde la detuvieron, en la mañana del viernes de la semana pasada, había sido robado la noche anterior. Adentro del coche había una cartera y un celular robados un rato antes y una réplica de un pistolón. Un hombre con tres condenas por robo iba manejando.
El raid había empezado con el robo del Fiat, en Ramos Mejía. Anochecía el jueves cuando un joven morocho y otro rubio se acercaron corriendo a una mujer que estaba estacionando en la puerta de la casa de su madre. Le pusieron un arma en el cuello —sería la réplica del pistolón—, la obligaron a retirar el trabavolante que acababa de ponerle al coche y la bajaron. Enseguida arrancaron, frente a la mirada de los dos nenes de la dueña del auto.
Reaparecieron en la mañana siguiente, cerca de las 10, otra vez en Ramos Mejía. Alberto, dueño del quiosco de diarios que queda en Ardoino al 100, había tenido que salir y le pidió a su vecino Bernardi que cuidara el puesto.
El hombre, un militar retirado de 84 años que vive enfrente, se quedó en el lugar leyendo el diario. En eso apareció el Fiat Uno, bajó un muchacho morocho y lo apuntó con un arma. "Le pidió la guita", contó Alberto a Clarín. "Pero él le manoteó el arma, forcejearon y el tipo lo golpeó en un ojo con la culata. Eso sí, tenía un revólver, no un arma de juguete".
El asaltante corrió hacia el auto y arrancó a toda velocidad, mientras el militar quedaba en el puesto, sangrando. El Fiat tomó por Gaona y reapareció en Villa Sarmiento, a cinco cuadras de la comisaría y a una del colegio Ward. Allí, sobre la calle Pedro Castelli, una mujer practicaba estacionamiento con un Ford Fiesta rojo porque quería renovar su registro de conducir.
Recién llegada de las Islas Canarias, donde vive, esta mujer de 33 años planeaba quedarse un mes en Buenos Aires. Eran las 10.30 cuando paró el coche para responder un mensaje de texto con su celular. En eso, detrás suyo frenó el Fiat Uno y bajó un hombre. "La encañonó, le sacó la
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